Los Hombres También Hablan

Hey! 

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En caso de que no, descárgalo ahora dando click aquí.

A mi no me gustan las peleas ni los enfrentamientos, desde niña los evité a toda costa. Hubo un punto de mi vida en el que por evitar “problemas” dejaba que me arrollaran. 

Cuando entras en una relación con una pareja tarde o temprano llegará el momento en el que se presenten las diferencias. Cuando Joseph (mi novio) y yo nos encontramos, ambos teníamos esa personalidad no conflictiva que nos permitió llevarnos muy bien y tener pocos problemas durante los primeros años, pero luego empecé a darme cuenta de cosas pequeñitas que me molestaban que nunca le dije, y que ya era tarde para sacarlas a la luz, pero oye, no quería que siguieran ahí. 

Tuvimos una que otra discusión, pequeña, breve, quizás por cosas insignificantes (porque la verdad no recuerdo) sin embargo, si recuerdo que a veces salía de esas discusiones sintiendo que nada se había resuelto. Se había hablado del tema, pero mi espina seguía punchándome. Ahora entiendo, que esto tenía que ver más con la acumulación de pequeñas molestias, que con una de ellas en concreto.

Luego de que fuimos madurando la relación, empezaron a aparecer cosas no tan pequeñas que me molestaban de él y que a él, le molestaban de mi. En ese punto en el que hay un tema que es vital para uno de los dos, que se ve afectado, ya la discusión no puede ser tan ligera. Teníamos que ponernos serios y verdaderamente resolver el problema.

A partir de aquí es que nacen los 5 niveles que comparto en el ebook “Los Hombres También Hablan”. Me sorprendió muchísimo ver, como Joseph y yo sin planearlo, cuando teníamos conversaciones importantes caíamos en esta misma dinámica para abordarlo. 

En principio pensaba que era natural en las mujeres, que con los hombres se complicaría porque funcionamos de formas distintas. Aquí es cuando me sorprendo al ver que Joseph, a pesar de ser hombre, seguía la estructura y ambos nos sentíamos cómodos con ella, nuestra relación funcionaba perfectamente. Observé a otros amigos a quienes, cuando se presentaba la oportunidad “el pleito” entraban a esta dinámica y todo, de igual forma, fluía. 

Entonces, por todo esto esto es que decido dirigirlo a hombres. Estos temas pueden formar parte de ese espacio desconocido al que por ser hombres no pueden accesar, pueden ser “temas de mujeres”, o simplemente puede representar una forma muy pasiva de enfrentar los conflictos, algo a lo que probablemente no estén acostumbrados. Sin embargo, aquí les presento esa forma que he comprobado que funciona, tanto para mujeres como para hombres, y lo dedico a ustedes, porque me inspiraron para hacerlo.

A todos aquellos hombres que quieren verdaderamente comprender a su compañera y a todas aquellas mujeres que también están dispuestas a participar de este juego con su pareja para tener discusiones mucho más efectivas.

¿Qué te pareció cuando lo leíste?

¿Cómo te fue al ponerlo en práctica?

¿Cuál ha sido tu experiencia?

HEY!

Soy Lilibeth

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Lilibeth Alarcón

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